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A principios de los años noventa, Pity Álvarez dio forma a Viejas Locas en una Argentina mellada por la encrucijada de un neoliberalismo que ya no era un experimento, sino una realidad: una década de aparente prosperidad, consumo acelerado, privatizaciones, desempleo estructural y un proceso de desnacionalización económica que reconfiguró la vida cotidiana. En ese clima, el rock barrial —y Viejas Locas en particular— emergió como una de las expresiones culturales capaces de dar voz a los márgenes urbanos y rockear tensiones sociales que el relato dominante intentaba esconder bajo la alfombra de la opulencia capitalista. El cambio de siglo alteró radicalmente ese paisaje. La crisis de 2001 produjo una fractura que impactó no solo en la economía, sino también en las formas de sensibilidad juvenil. En ese desaguisado, casi como un emergente sociológico, nació Intoxicados: no simplemente como un proyecto musical alternativo, sino como una lectura estética del derrumbe de las instituciones y las promesas noventistas. La metamorfosis de Pity —pelo rubio, collares de perro en el cuello, borceguíes, cadenas— puede interpretarse como un gesto simbólico que acompañó la mutación del propio país.
Si Viejas Locas era producto de la cultura de la esquina, las zapadas, la birra del pico, el porro prensado y las políticas de exclusión de los años 90, Intoxicados emergió como testimonio de una sociedad resquebrajada y resignada donde la ironía y la experimentación funcionaron como estrategias de supervivencia simbólica. Piedrabuena blues, la biografía de Pity Álvarez escrita por Darío Pagano recorre no solo la trayectoria de Pity, sino también la transformación profunda de una Argentina siempre a punto de estallar.
Tamaño: 16 x 23 cm / Año 2025 / Págs. 176 / ISBN 9786316673190